PERMACULTURA PARA PRINCIPIANTES

¿Qué es y qué no es la Permacultura? Si bien también se la conoce como “Filosofía de la Agricultura”, la Permacultura son una serie de principios que podemos aplicar a toda nuestra vida: desde el uso de la energía hasta cómo diseñamos nuestros espacio para vivir. Aquí algunas ideas principales para quienes quieran introducirse en este mundo.

¿Cómo usamos la energía? ¿Qué hacemos con nuestros desechos? ¿Qué y cómo comemos? La Permacultura es una filosofía que indaga sobre el uso responsable de nuestro entorno.El término fue acuñado por primera vez en los años ‘70 por Bill Mollison y David Holmgren, pero las culturas indígenas han utilizado sus principios por siglos.

En palabras de Mollison, la Permacultura es el diseño y el mantenimiento consciente del ecosistema productivo de la agricultura, sin perder la diversidad, estabilidad y resistencia de su entorno natural. Se trata de la integración armoniosa del entorno con las personas; éste proveerá su comida, energía, refugio y satisfará otras necesidades materiales e inmateriales de manera sustentable. “Sin la Agricultura Permanente, ningún orden social es posible.”

Quienes practican la permacultura lo hacen con el objetivo de crear un sistema natural cerrado en el que no haya desperdicios, y que se hará vital y productivo con el tiempo. En él conviven la vida silvestre, plantas, microorganismos en la tierra e incluso plagas, proporcionando el equilibrio y la salud necesarios para la supervivencia del ecosistema.

Para lograr ese objetivo, lxs practicantes adhieren a tres principios éticos:

  • Cuidado de la Tierra: la idea de que la acción de los individuos no dañará al planeta sino todo lo contrario: sus acciones contribuirán a mantener o mejorar la salud del ecosistema.

  • Cuidado de las personas: la idea de que la acción de  los individuos no dañará a otrxs, sino que contribuirán al desarrollo de comunidades saludables.

  • Compartir: la idea de que cada persona debe esforzarse por limitar su consumo utilizando sólo los recursos que necesita, sin sobre explotarlos, con el objetivo de que otras personas, y las futuras generaciones, puedan contar con los recursos suficientes para su desarrollo.

La Permacultura es una manera de vivir. Como su premisa fundacional es trabajar con el entorno, sin modificarlo, su implementación suele variar según el lugar. Sin embargo, estos son algunos de sus principios básicos, independientemente del lugar donde se aplique:

    • Siempre que se pueda, sigue el curso de la naturaleza: muchxs permacultores diseñan sus jardines o espacios de cultivo imitando el sistema de la naturaleza. Imitar la naturaleza asegura un entorno biodiverso, en el que tanto las plantas como la vida silvestre se vean beneficiados. Una excelente idea es crear pequeños bosques entre los cultivos, jugando con la altura de las plantas y árboles.

    • Pensar en términos de zonas: antes de plantar cualquier cosa, es importante tomarse el tiempo  para determinar qué especies necesitan más cuidados, cuáles se cosecharán con más frecuencia, etc. Luego, intentar plantar por zonas: en las más accesibles irán las plantas que requieren mayor atención, y en las más lejanas, las que menos necesitan.
  • Utilizar plantas nativas: porque siempre se adaptarán mejor a las características del clima y el suelo, lo que significa un beneficio a largo plazo. La Permacultura presupone el valor por sobre la estética, por eso es importante plantar especies que sean multipropósito. Por ejemplo, los árboles frutales proveen alimento y sombra para aquellas plantas que necesitan menos luz solar directa. Los árboles de moras son ideales para establecer límites zonales y además son una fuente de alimento.

  • Identificar los microclimas: es necesario tomarse el tiempo para observar los espacios al aire libre como el patio o jardín porque empezaremos a notar los distintos climas que coexisten. Por ejemplo, qué espacios reciben luz solar directa y cuáles son más frescos y oscuros. Áreas rocosas permanecen secas, mientras otras necesitan ayuda para el drenaje. Aprovechar las ventajas de cada espacio marca la diferencia.

  • Rotar los cultivos anualmente: como en cualquier jardín, la tierra permanecerá saludable si plantamos una diversidad de especies y si evitamos el monocultivo año tras año.

  • Compostar lo más que se pueda: otro de los principios fundamentales de la Permacultura es reducir los deshechos, por eso compostar es una parte esencial para el mantenimiento del entorno que, además, es cíclico. Mantener un jardín bien abonado, en base a desperdicios de alimentos y desechos del propio jardín, permiten fabricar más compost. En esta guía pueden encontrar más información.

Al principio puede parecer abrumador. Es recomendable ir de a poco, aplicando una idea por vez hasta comprender que la Permacultura es un estilo de vida que va modificando lentamente todas nuestras prácticas cotidianas.

Fuente: Fix

* Foto de portada: Fix

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